
Cena medieval | La noche en la que el ECYD de Valencia defendió el Santo Cáliz y se encontró con el Rey de Reyes
LomásRC
La cena medieval es una de las actividades más esperadas del Club Faro, donde chicos y chicas desde 4º de primaria hasta 1º de la ESO disfrutan de un banquete ambientado en la Edad Media. En esta edición, la temática giró en torno al Año Jubilar del Santo Cáliz, por lo que los reyes del ECYD convocaron un gran banquete para celebrar su descubrimiento. El teatro preparado por los monitores sorprendió a todos con una invasión vikinga que intentaba robar el cáliz, mientras caballeros y princesas defendían el tesoro sagrado.
La ambientación fue posible gracias a un amplio equipo: 130 invitados, 30 monitores, 2 colaboradores y un grupo de 15 “madres medievales” que prepararon el menú y las decoraciones del castillo. «A los chicos y a las chicas les encanta vestirse como en esa época y cenar algo relacionado con ese momento”, explicaba Marian Moreno, que colaboró en esta edición. Y en este contexto, se trabaja todo para una experiencia de encuentro con Jesús en comunidad.

Construir un castillo
Mayte, una de las madres voluntarias, explica que “junto con un grupo maravilloso de madres, colaboradores, una consagrada y el mismo P. Carlos, nos encargamos de la ambientación y de recibir la comida preparada por tantas madres cocineras”.
Construyeron una cueva, la entrada del castillo, una cabeza de dragón, colgaron banderas y antorchas, forraron mesas, pintaron escudos y prepararon materiales para los juegos: “Detalles que parecen pequeños, pero que creaban ese clima tan especial de la fiesta”, explica. Por su parte, Marian destacó además que la puesta en escena “conmemoraba el Año Jubilar que estamos viviendo en Valencia”, resaltando la dimensión espiritual de la cena.

El verdadero ‘montaje’: comunidades vivas
La noche terminó con un tiempo de adoración al Santísimo, recibiendo la bendición del Rey de Reyes. Para muchos, fue el instante más especial del encuentro. “Terminar con el Rey –la adoración– le dio un cierre precioso”, afirma Marian. Y añade que lo que más le impresionó fue el clima de familia: “Vi un ambiente muy bonito tanto entre los responsables como entre los chicos, que estaban felices con la actividad, y también entre los padres”. Mayte lo resume de forma muy profunda: “El montaje no termina cuando empieza la fiesta. El verdadero montaje sigue en nuestros hogares, en la educación de nuestros hijos, en seguir construyendo comunidades vivas”. El encuentro concluyó rezando un misterio del rosario “por todas aquellas personas que aún no le conocen”.

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