Colaboradores | Paula, de Madrid a México: “Cuando me propusieron ser colaboradora, lo viví como una invitación de Dios a decirle ‘sí’ y entregarle este año”

Paula Martín, en la Villa de Guadalupe, en su año de colaboradora

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“Mi mayor indicador fue la paz interior que sentía al pensar que mi ‘única misión’ el próximo año sería dejarlo todo en manos de Dios y entregarme a Él”, dice Paula Martín, quien acaba de terminar sus estudios en la Universidad Francisco de Vitoria. Ahora, como colaboradora del Regnum Christi, ha decidido dedicar un año de su vida a la misión en Ciudad de México, acompañando a jóvenes universitarios y creciendo espiritualmente.

Paula Martín es una joven madrileña que, tras finalizar el doble grado en Periodismo y Relaciones Internacionales en la Universidad Francisco de Vitoria, decidió dar un paso de fe y entregar un año de su vida al servicio del Regnum Christi. Aunque vinculada desde su adolescencia a su espiritualidad, fue en su etapa universitaria cuando decidió tomar la decisión de incorporarse y comprometerse más profundamente. “Lo mejor que podía ofrecerle al Señor era mi tiempo”, comenta Paula, la cual se encuentra en estos momentos en la Ciudad de México acompañando a los jóvenes del Regnum Christi en la universidad.

 

Con Mariana Miranda, la consagrada responsable de Apostolado con la que trabaja
Con Mariana Miranda, la consagrada responsable de Apostolado con la que trabaja.

 

¿Cómo conociste el Regnum Christi y qué papel ha jugado en tu camino de fe?

Conocí al Regnum Christi cuando empecé la universidad. En primero de carrera hice el Camino de Santiago y allí tuve mi primer contacto directo con el RC. Sin embargo, ya en mi familia estaba presente, pues mis padres habían participado activamente años atrás y siempre hablaban con gran cariño de todo lo relacionado con él.

 

¿Qué diferencia hay para ti entre participar asiduamente y ser miembro?

Tardé cinco años en asociarme, porque para mí era importante dejar que Jesús me mostrara, poco a poco, que el RC era el lugar que Él me regalaba para darse a mí y para que yo pudiera entregarme a Él.

 

En lo externo puede parecer que mi vida sigue igual, pero interiormente la diferencia es enorme: asociarme y hacer público mi compromiso con Jesús dentro de esta gran familia me recuerda dónde debo perseverar para seguir conociéndole. Sé que mi vida ya está marcada por el carisma propio del RC, que me ayuda a identificarme con Cristo.

 

Además, me recuerda el estilo de vida al que estoy llamada y que, si Dios quiere, en un futuro me gustaría transmitir a mis hijos: una vida de apóstol de Cristo que, con su testimonio, hace presente el misterio de Dios en medio del mundo.

Tardé cinco años en asociarme, porque para mí era importante dejar que Jesús me mostrara, poco a poco, que el RC era el lugar que Él me regalaba.

¿Cómo surgió en ti la idea de ser colaboradora y qué te movió a decir “sí”?

Al reconocer lo generoso que Dios ha sido conmigo, inevitablemente me pregunté cómo responder a tanto don.

 

Venía de cinco años muy intensos y con una vida muy activa, y sentía que lo mejor que podía ofrecerle al Señor era mi tiempo. Además, en ese momento apareció la incertidumbre de qué camino tomar: ¿comenzar a trabajar? ¿Aplicar locamente sin rumbo a mil opciones? Yo sentía que Dios me pedía algo más.

 

Cuando me propusieron irme de colaboradora, lo viví como una invitación directa de Dios a decirle “sí” y entregarle este año de mi vida.

 

Paula se incorporó al Regnum Christi al final de su etapa universitaria, en 2025
Paula se incorporó al Regnum Christi al final de su etapa universitaria, en 2025.

 

¿Cómo fue el proceso de discernimiento antes de tomar la decisión? ¿Hubo alguien que te acompañara especialmente?

Mi mayor indicador fue la paz interior que sentía al pensar que mi “única misión” el próximo año sería dejarlo todo en manos de Dios y entregarme a él.

 

Además, tuve la gracia de contar con personas y referentes de fe muy importantes, tanto dentro del RC como religiosas muy queridas, que me ayudaron a reconocer la voz de Dios en este llamado y a lanzarme con confianza a esta aventura.

 

Es una experiencia preciosa, pero también una gran responsabilidad: escuchar, acoger y confiar en que es Dios quien actúa a través de mí.

Llevas poco más de un mes en México: ¿cómo está siendo tu llegada? ¿Qué es lo que más te ha impresionado hasta ahora? ¿Qué ha sido lo más desafiante o lo más bonito de este primer mes?

He sido recibida con un cariño inmenso. Vivo en una comunidad de consagradas que me ha acogido como si estuviera en casa. En la sección universitaria en la que colaboro, la de Poniente de la Universidad Anáhuac de Ciudad de México, también me recibieron con los brazos abiertos y con mucha ilusión por lo que Dios quiera regalarnos este año. Ya he estado en dos retiros con jóvenes acompañándoles.

 

Lo más desafiante ha sido darme cuenta de que ya no soy yo la que es acompañada en su fe, sino que ahora me toca a mí acompañar a otros. Es una experiencia preciosa, pero también una gran responsabilidad: escuchar, acoger y confiar en que es Dios quien actúa a través de mí. La oración se vuelve esencial: ser menos yo y más Él.

 

Paula en n la sección de jóvenes universitaria, donde trabaja, en el día de su llegada
Paula, en n la sección de jóvenes universitaria, donde trabaja, en el día de su llegada.

 

¿Qué misión tienes asignada?

Mi misión consiste en acompañar a los jóvenes universitarios de la sección de la Universidad Anáhuac Poniente, en Ciudad de México. Coordino equipos de encuentros, participo y acompaño en los distintos apostolados que aquí se viven: Yios, Search, Switch, entre otros, y también acompaño espiritualmente a niñas de bachillerato durante todo el curso.

 

¿Cómo estás viviendo tu relación con Dios en este tiempo de misión?

Estoy procurando que Él sea siempre el centro. Me recuerdo constantemente que Él es el verdadero protagonista de este año, no yo ni todo lo que pueda hacer. Vivir en una comunidad de consagradas, junto con otras dos colaboradoras, me ayuda mucho, el orden de vida que tenemos es un apoyo esencial para mantener a Cristo en el centro de la misión.

 

Acompañando a jóvenes en el Retiro Switch
Acompañando a jóvenes en el Retiro Switch.

 

¿Qué esperas de este año como colaboradora? ¿Cómo te gustaría que marcara tu vida?

Espero que sea un año de mucha escucha, desprendimiento y crecimiento interior. Deseo que este tiempo me ayude a adquirir las virtudes necesarias para vivir el resto de mi vida con Dios en el centro: en mis amistades, en mi familia, en mis decisiones. Quiero aprender a reconocer que nada de lo que viva quedará fuera de sus manos.

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