
Copa RC | Jandro, de Barcelona: “No solo veníamos a jugar, sino a dejar que Cristo formara parte del corazón del torneo y de cada uno de nosotros”
LomásRC
Jandro Parcerisa, barcelonés y estudiante de Business Management e Ingeniería de Producción Industrial, participa activamente en los apostolados Effetá y Bartimeo. Para él, esta primera Copa RC Barcelona mostró la importancia de vivir el carisma del Regnum Christi y en donde los jóvenes de varias localidades se han reunido no solo para competir, sino para crecer juntos. En sus palabras, la Copa dejó claro que también “el fútbol puede convertirse en un verdadero punto de encuentro para vivir a Cristo desde lo cotidiano”.

¿Qué es lo que más has disfrutado de participar en esta primera edición de la Copa RC y qué ambiente te has encontrado entre los equipos?
Lo que más he disfrutado ha sido ver cómo el fútbol se convertía en un punto de encuentro real entre jóvenes de distintas ciudades que comparten una misma fe. En la competición hubo ganas de ganar, intensidad y nivel, pero todo envuelto en un ambiente sorprendentemente sano y de comunidad.
Había respeto, bromas, incluso apoyo entre rivales. Me ha impresionado ver cómo chicos que no se conocían de nada acababan hablando, comiendo juntos o animándose desde la banda. Más que un torneo, ha sido una experiencia de unidad y alegría compartida, donde se notaba que Cristo estaba en medio.

Además del fútbol, ¿cómo has vivido los momentos de oración, adoración o misa durante el torneo? ¿Te han aportado algo especial?
Para mí esos momentos han sido clave. Entre partido y partido, pararte a rezar o a adorar te cambia completamente la perspectiva. Me ha recordado por qué estamos allí y qué es lo esencial. Me ha ayudado a vivir el torneo no solo como una competición deportiva, sino como una oportunidad para encontrarme con Jesús de una forma sencilla.
La misa, la adoración o incluso unos minutos de silencio han dado un sentido más profundo a todo. Notaba que no solo veníamos a jugar, sino a dejar que Cristo formara parte del corazón del torneo y de cada uno de nosotros.

La Copa RC quiere ser un espacio para encontrarse con jóvenes del Regnum Christi de distintas localidades. ¿Cómo has vivido esa experiencia de comunidad y hermandad?
La comunidad ha sido lo mejor del fin de semana. Convivir con jóvenes de Sevilla, Madrid o Valencia -cada uno con historias distintas, pero con el mismo deseo de seguir a Cristo- ha creado una conexión muy especial. He sentido una verdadera familia: conversaciones, oraciones, comidas, ratos libres…
Me ha hecho ver que el Regnum Christi es mucho más grande que mi ciudad o mi grupo. Y lo bonito es que la conexión sale sola: hay un espíritu de familia, de ayudarse y alegrarse por el otro. Ha sido precioso ver cómo, en tan poco tiempo, se formaban amistades reales. La Copa ha sido un espacio donde fe y deporte crean vínculos auténticos.

¿Qué te llevas personalmente de este campeonato y qué crees que aporta a un joven que participa en los Encuentros con Cristo?
Me llevo el buen rollo y la certeza de que Dios actúa en los pequeños detalles: un partido, un abrazo, una comida juntos. Como responsable de equipo, esta Copa me ha recordado que acompañar a los jóvenes no es solo con la Biblia en la mano, sino también desde la vida misma. Te das cuenta de que Dios también habla a los jóvenes a través de estas experiencias.
Creo que un joven que participa en la Copa RC experimenta que la fe no es algo aislado o teórico, sino algo que se vive en comunidad, con alegría y con amigos. Y eso luego lo lleva a los Encuentros, donde llega más abierto, más conectado y con la experiencia real de que seguir a Jesús es algo vivo, cercano y lleno de sentido.
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