Curso sobre la Historia del Regnum Christi | Carmen: “La Iglesia ayuda a sus hijos en momentos difíciles: no transige con situaciones contrarias al Evangelio y guía a todos los que han quedado heridos”

Carmen historia del Regnum Christi

LomásRC

“Estas jornadas han reavivado mi sentido de pertenencia al Regnum Christi. He percibido la misericordia de Dios a lo largo de su historia”, comparte Carmen, miembro de la sección de Almagro, tras participar en el Curso sobre la Historia del Regnum Christi. Para ella ha sido una experiencia de fe y sanación que le ha permitido mirar con esperanza el camino recorrido.
¿Qué te motivó a participar en estas jornadas sobre la historia del Regnum Christi y qué esperabas encontrar en ellas?

Sabía que estas jornadas iban a organizarse pero ese fin de semana iba a estar fuera de Madrid. A última hora, el viernes por la mañana, hubo un cambio de planes y pensé enseguida en apuntarme, porque me había parecido interesante el contenido que se anunciaba, que yo interpreté como una “puesta al día” sobre la historia del RC, que se detendría en algún momento, sí, en los años de crisis, pero también el proceso de profunda renovación, el Capítulo de 2020, los nuevos Estatutos, en definitiva dónde está hoy la familia RC.

 

Fue mucho, muchísimo más, lo que me encontré.

Estas jornadas han reavivado mi sentido de pertenencia al RC

Entonces, ¿cómo has vivido la experiencia de conocer con más profundidad y claridad los distintos momentos de la historia del RC, también los más difíciles?

La asistencia a estas jornadas fue un regalo absolutamente inesperado. Nada más sentarnos, hecha la oración inicial, el padre Jaime nos preguntó a los asistentes qué cuestiones querríamos ver respondidas a lo largo de las jornadas, por incómodas o duras que pudiesen ser. Eso ya fue una invitación a abrir el corazón de par en par. Creo que todos los presentes supimos ya en ese momento que pasar allí toda la tarde del sábado y la mañana del domingo no nos defraudaría.

 

No me resulta fácil expresar con palabras lo que gradualmente iba experimentando a medida que avanzaba la exposición. El padre nos habló en todo momento con franqueza, con sencillez y sin eludir ningún asunto espinoso. Creo, y esto es verdaderamente inexplicable, que llegó a cada uno de nosotros de una manera muy personal, según iba refiriendo hechos, datos y circunstancias. El Señor fue conversando con cada uno, en nuestro interior. “Soy Yo, no tengas miedo”.

 

¿Cómo viviste tú personalmente aquella etapa?

Tengo que admitir que mi fe se tambaleó entonces. ¿Dónde estabas, Señor? ¿Cómo pudiste permitirlo?

 

Me planteé buscar otro lugar en la Iglesia. Sin embargo, aun estando noqueada, no podía olvidar todo el bien que el RC me había hecho a lo largo de los años, a tantísimos sacerdotes y consagradas íntegros y ejemplares que había conocido y a los miembros del RC con los que había compartido vivencias que han sido fundamentales en mi vida. Había encontrado a Cristo aquí, en el RC, y a pesar de la incertidumbre y la pena, me sentía llamada a quedarme.

 

Quiero decir también que siempre he comprendido y respetado profundamente a quienes, en conciencia, decidieron no continuar. Serán siempre personas muy queridas para mí. Espero que sean sumamente felices y lleven una vida plena.

 

En el fondo, cerré todo aquello en falso. Ahora veo que el Señor, que me conoce en lo más profundo, me tenía reservado un encuentro con Él en forma de estas jornadas. El Espíritu Santo pide para nosotros aquello que, en nuestra ignorancia, somos incapaces de pedir. Esto me llena de alegría.

La Iglesia sabe guiar con firmeza y afecto a los que han quedado heridos

¿Qué destacarías del contenido del curso?

Algo que quisiera destacar del desarrollo de las jornadas, porque me ha conmovido de un modo especial, ha sido el papel de la Iglesia como Madre, que acude en ayuda de sus hijos en momentos difíciles. No puede transigir con situaciones y actitudes contrarias al Evangelio, pero sabe guiar con firmeza y afecto a todos los que han quedado heridos o han errado en el camino.

 

Creo que en las jornadas se clarifica —y esto es esencial— el papel de San Juan Pablo II y de los papas Benedicto XVI y Francisco en todo el proceso. La figura del Delegado Pontificio y las de sus colaboradores, encargados de acompañarnos en el discernimiento de lo que debían ser la congregación de los Legionarios de Cristo, las consagradas, los laicos consagrados y los laicos del RC, ocuparon un espacio importante entre los temas que se trataron.

 

Lo que en su día ya me dio tranquilidad y confianza, ahora, según lo relataba el padre Jaime, me hacía sentirme hija querida y miembro de una gran familia, la Iglesia.

 

También hubo lugar para hablar de las víctimas, a quienes no debemos olvidar. Me llegó a lo más hondo la generosidad y la capacidad de perdonar del padre Félix Alarcón, cuyo testimonio había recabado el propio padre Jaime. Creo que no cabe mayor identificación con Cristo crucificado y resucitado.

El trigo y la cizaña crecieron juntos… pero sabemos en quién hemos puesto nuestra confianza

¿De qué manera esta formación te ha ayudado a comprender mejor la identidad del Regnum Christi y a renovar tu confianza en la obra de Dios a través de su historia?

Estas jornadas han reavivado mi sentido de pertenencia al RC. He percibido la misericordia de Dios a lo largo de su historia, a pesar de la experiencia tan demoledora que vivimos. Creo que el Señor a veces nos priva de todas nuestras “seguridades” para hacernos ver que sólo Él es suficiente. Tenemos tantos apegos, querencias y vanidades que tiene que limpiarnos de todas las capas que vamos acumulando. Nos quiere pequeños, humildes y confiados en Él. “Abandonaos a la acción de su Amor para ser perfectos”, nos dice Santa Teresita. Perfectos a su manera, no a la nuestra.

 

“El trigo y la cizaña crecieron juntos” es una frase que se pronunció más de una vez a lo largo de las jornadas. Creo que mi fe se ha hecho más madura. Mientras estemos en esta tierra, el mal hará continuo acto de presencia de una forma u otra, pero sabemos en quién hemos puesto nuestra confianza. “Yo he vencido al mundo” (Juan 16, 33).

 

Después de estas jornadas, ¿qué mensaje te gustaría transmitir a otras personas que, como tú, quizá tienen dudas o quieren conocer con sinceridad la historia del Regnum Christi?

En este tiempo he comprendido que ante una misma situación, las personas reaccionan de forma muy distinta y a un ritmo diferente. Creo que hay que respetar los tiempos de cada cual.

 

Sin embargo, en algún momento es necesario conocer y afrontar la verdad. Solo mirando los hechos de frente podemos sanar. “La Verdad os hará libres” (Juan 8, 32). Necesitamos ser transformados por la Gracia.

 

Ojalá puedan celebrarse más ediciones de esta jornada, porque son muy necesarias, porque son reconstituyentes. Salí de la Eucaristía con la que terminaron con una paz y una sensación de ligereza como pocas veces he sentido. “Pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas, emprenderán vuelo como si tuvieran alas de águila, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán” (Isaías 40, 31).

Toda la actualidad
cada semana en
LomásRC

Scroll al inicio