
Ejercicios espirituales | Luis Expósito, de la UFV, reflexiona en LinkedIn sobre los ejercicios espirituales: “¿He perdido 5 días de mi vida?”
LomásRC
¿He perdido 5 días de mi vida?
Hace unos días estuve fuera de Madrid desde el miércoles a las 8:00 hasta el domingo a las 16:00. He estado en silencio durante todos esos días.
De miércoles a viernes no trabajé, reduje drásticamente mi productividad y el fin de semana apenas tuve tiempo con mi familia. No concilié mi vida personal y profesional. Entonces me pregunto: ¿pierdo cinco días de mi vida o gano en la búsqueda de una vida buena?
Durante estos cinco días, una persona ha ido meditando sobre cosas que llegaban a mi corazón y también a mi intelecto. Afectan mi vida personal, familiar y profesional, y también son aplicables al mundo de la empresa:
- Si estás perdido, busca claridad.
- Nunca estás solo.
- La vida tiene dificultades.
- A veces no comprendemos lo que ocurre, pero no debemos perder la esperanza.
- Mantén el ánimo. No tengas miedo.
- Aun haciendo las cosas bien, no siempre salen bien.
- El silencio permite escuchar.
- No pierdas la capacidad de asombro: te salva de la rutina.
- Pregúntate qué te mueve y si estás en “modo rutina”.
- Si tienes una meta, identifica lo que te impide alcanzarla.
- Vivir en la realidad requiere sabiduría.
- Incluso con claridad de propósito pueden surgir dudas y dolor, pero vale la pena sostener la misión.
- No decidas desde el orgullo herido.
- La compasión es necesaria.
- Respeta siempre la libertad de los demás.
- Deja crecer a otros, aunque eso implique reducir tu espacio.
- Pide perdón, no condenes.
- Quita máscaras y defensas: la verdad libera.
- Reconoce tu don y tu tarea.
- Pregúntate quién te llama y a qué.
- Recuerda: tu don no es tuyo, te ha sido dado.
- Da fruto colaborando con otros; distingue si nace del activismo o de la alegría de servir.
- Vence el mal con el bien.
- En los momentos difíciles, siempre aparece alguien que ayuda.
- Haz memoria de las cosas buenas vividas.
¿Dónde he estado durante estos cinco días? ¿En unas sesiones de mindfulness?
No, estuve en unos ejercicios espirituales ignacianos, dirigidos por un sacerdote excelente y, en mi opinión, muy bendecido. En medio de todo, estaba Dios, dando sentido a cada instante: en la Eucaristías, meditaciones, oración, lectura y también en mis distracciones.
Otro sacerdote me hizo una pregunta clave: “¿Quién es Dios para ti?”
No supe bien qué responderme y lo medité mucho. Al llegar a casa se lo pregunté a mi hija de 15 años. Ella contestó sin dudar: “Alguien a quien le puedo contar todo y nunca me critica”.
Una gran enseñanza: sencilla, pero profundamente verdadera.
Probablemente siga siendo el mismo, pero estas ideas me acompañan.
Por eso, doy gloria a Dios. Si algo de esto también te sirve en tu vida personal, profesional o académica, Él se alegrará, porque Él vive.
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