La vocación matrimonial | Blanca y Javier: “Comprender que el matrimonio no es solo una decisión afectiva, sino una verdadera vocación, ha cambiado nuestra manera de vivirlo”

Blanca y Javier, con sus dos hijas

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“Intentamos vivir como una familia con Dios en el centro, transmitiendo a nuestras hijas la importancia de la fe y ayudándolas a descubrir cuánto las ama Él”, explican Blanca y Javier, matrimonio sevillano del Regnum Christi. En esta entrevista comparten cómo viven su vocación conyugal como camino de santidad, y cómo, al descubrir el matrimonio como una llamada de Dios, cada paso en familia adquiere un sentido más profundo.

“Compartir experiencias, aprender unos de otros y crecer juntos en el Regnum Christi ha sido clave en nuestra vocación y en nuestro camino como matrimonio cristiano”, aseguran. Blanca, interiorista, conoció el Regnum Christi desde joven mientras estudiaba en la Universidad Francisco de Vitoria; Javier, economista del sector fotovoltaico, lo descubrió a través del colegio Highlands, donde es alumna su hija mayor. Actualmente son responsables del apostolado de YIOS en Sevilla.

 

Blanca y Javier el día de su boda
Blanca y Javier el día de su boda.

 

¿Cómo vivisteis vuestro proceso de discernimiento vocacional y cómo descubristeis que Dios os llamaba al matrimonio como camino de plenitud?

Desde jóvenes tuvimos clara nuestra vocación al matrimonio. La distancia durante nuestro noviazgo fortaleció nuestra comunicación, lo que nos permitió crecer como pareja, consolidar nuestra vocación y darnos cuenta de que estábamos hechos el uno para el otro.

Cuando se descubre que Dios tiene un plan para cada persona y que Él camina con nosotros, las dudas se transforman en confianza.

El Regnum Christi busca hacer presente a Cristo en el mundo. ¿Cómo vivís esta misión desde vuestra vida familiar, profesional y apostólica?

Intentamos vivir como una familia con Dios en el centro, transmitiendo a nuestras hijas la importancia de la fe y ayudándolas a descubrir cuánto las ama Él. Queremos que experimenten el valor y la fortaleza que brotan del Amor de Dios en nuestras vidas.

 

En nuestra vida profesional, procuramos dar testimonio con el ejemplo, actuando con caridad y respeto hacia los demás, siendo reflejo de una vida auténticamente cristiana.

 

A través de nuestro apostolado en YIOS, acompañamos a los jóvenes y les transmitimos la verdadera belleza del matrimonio, mostrando que el amor conyugal, vivido con Dios, es camino de entrega y plenitud.

 

Blanca y Javier, con dos de sus dos hijos
Blanca y Javier, con dos de sus dos hijos.

 

¿Cómo creéis que debe ser hoy el testimonio de un matrimonio cristiano en medio del mundo?

Siendo luz, intentamos con autenticidad y humildad transmitir que el matrimonio es una vocación maravillosa, que realmente vale la pena. Vivido como Dios lo pensó, es un camino hacia la plenitud. En un mundo donde el matrimonio muchas veces se percibe con desilusión, es urgente volver a transmitir su verdadero valor.

 

Uno de los pilares de la vida del laico del Regnum Christi es la vida de equipo. ¿Qué papel ha jugado la vida comunitaria en vuestra vocación y crecimiento como matrimonio cristiano?

Para nosotros ha sido un verdadero descubrimiento darnos cuenta de que no estamos solos, y que la fe se vive y se fortalece en comunidad. Estar rodeados de personas con las mismas inquietudes y deseos de seguir formándose nos ha enriquecido profundamente. Compartir experiencias, aprender unos de otros y crecer juntos ha sido clave en nuestra vocación y en nuestro camino como matrimonio cristiano. La vida comunitaria nos sostiene, nos impulsa y nos recuerda que estamos llamados a caminar en unidad.

Siendo luz, intentamos vivir el matrimonio con autenticidad y humildad, transmitir que es una vocación maravillosa. Vivido como Dios lo pensó, es un camino hacia la plenitud.

¿Cómo integráis la oración, la vida sacramental y la formación en vuestra vida conyugal y familiar?

Lo que más nos cuesta es la oración conyugal, pero cuando logramos hacerla, es una verdadera maravilla. Es un acto de profunda vulnerabilidad: abrir el corazón y orar en voz alta juntos ante el Señor. Sin embargo, precisamente por eso, es también lo que más nos fortalece y nos une como matrimonio.

 

Con los jóvenes que asistieron a una de las ediciones de Yiós de Sevilla
Con los jóvenes que asistieron a una de las ediciones de Yiós de Sevilla.

 

¿Qué consejo daríais a unos novios que sienten la llamada al matrimonio, pero que tienen dudas o miedos?

Les diríamos que es completamente normal sentir incertidumbre. Lo importante es no quedarse paralizados por el miedo, sino afrontarlo con honestidad y juntos. La comunicación profunda y sincera durante el noviazgo es fundamental para discernir si realmente están llamados a caminar juntos toda la vida. Hablar de todo -de los sueños, los miedos, la fe, el proyecto de vida- fortalece la relación y permite construir sobre bases firmes.

La oración conyugal es lo que más nos cuesta. Es un acto de profunda vulnerabilidad: abrir el corazón y orar en voz alta juntos ante el Señor. Sin embargo, precisamente por eso, es también lo que más nos fortalece y nos une como matrimonio.

En nuestro caso, algo que nos ha ayudado muchísimo ha sido la formación espiritual. Comprender que el matrimonio no es solo una decisión afectiva, sino una verdadera vocación, un camino de santidad, ha cambiado nuestra manera de vivirlo. Cuando se descubre que Dios tiene un plan para cada persona y que Él camina con nosotros, las dudas se transforman en confianza. Por eso, también les animaríamos a buscar acompañamiento espiritual y a formarse juntos: no hay mejor manera de prepararse para el matrimonio que creciendo en la fe, en el amor y en la verdad.

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