
Everest Monteclaro gana los RelicatGames | Isabel, profesora de Religión: “Más allá del premio, celebro el esfuerzo y el amor por conocer más a Dios y su Iglesia”
LomásRC
Isabel Vicent lleva 15 años enseñando Religión en Everest School Monteclaro y tres más en la pública. Además de dar clase en primaria, también es catequista de tercero de primaria y profesora de guitarra. Apasionada por su vocación, disfruta especialmente con los cursos más altos, donde puede “sacar más jugo” a los contenidos. Para ella, la enseñanza de la religión no es solo una transmisión de contenidos, sino un anuncio vivo de la fe: “No se me escapa una clase sin anunciarles que Dios hecho hombre murió y resucitó por ellas, y que las quiere con locura”. Relicat Games es un evento que nació en la Comunidad de Madrid en el curso 2013-2014 y que actualmente está en diferentes diócesis de España. Desde entonces, más de 13.000 alumnos han participado en este concurso.

¿Qué ha significado para ti y para el colegio que vuestras alumnas hayan ganado el oro en la Olimpiadas de Religión, los RelicatGames?
Para mí ha sido una enorme alegría y un motivo de orgullo absoluto ver cómo nuestras alumnas han brillado en los RelicatGames. Más allá del premio, (¡que está genial ganar, claro!) lo que realmente celebro es el fruto de su esfuerzo, su dedicación y su amor por conocer más a Dios y su Iglesia.
Para el colegio, ha sido también un reconocimiento al trabajo conjunto del departamento de Formación Católica de primaria femenino con Macarena Laiseca a la cabeza y Leticia Oriol, que buscamos transmitir la fe de manera viva y profunda. Este logro nos anima a seguir cultivando en nuestras niñas no solo el conocimiento religioso, sino también los valores que dan sentido a su vida.
¿Cómo fue el proceso de preparación y qué aspectos del temario o valores trabajasteis con más intención en clase?
Pues mira, primero tanto Leticia como yo lo anunciamos en nuestras clases de sexto, les explicamos lo que era el RelicatGames, y que haríamos una selección de alumnas, porque al concurso nos dejan llevar un máximo de 6 alumnas (aunque este año abrieron un poco la mano y pudieron participar más).
Les decimos que es absolutamente voluntario, a esta selección previa se presenta quien quiere. El temario que las podemos preguntar es toda la primaria, más las religiones del mundo y religiones de la antigüedad (que les damos extra).
Una vez seleccionadas, quedamos por la tarde, fuera de horario escolar. Eso las chifla porque las preparamos una super merendola exclusiva para ellas y luego toca trabajar, pero trabajar jugando.
Como son cuatro pruebas: mímica, tabú, trivial y busca la cita, ellas mismas con alguna orientación nuestra son las que deciden (viendo sus talentos) en qué grupo se meten.
Después de la merendola, les poníamos algún kahoot como repaso y luego se ponían por grupos a practicar.
Para nosotras, las profes, es trabajo extra, hacer kahoots, preparar todo el material para practicar y quedarnos por la tarde, pero el ver esa alegría y esa motivación por querer aprender más de nuestra asignatura es lo que nos sostiene y nos ensancha el corazón de orgullo.

Desde tu experiencia, ¿qué tiene de especial la formación en Religión que dais en el colegio y cómo influye en la vida de los alumnos?
Pues desde mi experiencia puedo decir que la formación que ofrecemos en el colegio tiene un valor muy especial porque busca no solo transmitir conocimientos, sino también (y de una forma más prioritaria) acompañar a las alumnas en su crecimiento de vida y en su relación personal con Dios.
Yo espero que lo que damos y vivimos en clase, se les quede grabado a fuego en el corazón. Intento que sean cristianas comprometidas y que, en todos los acontecimientos de su vida, vean la mano de Dios.

Más allá del concurso, ¿cómo intentas que las alumnas vivan su fe con sentido y alegría en el día a día?
Mira, mi objetivo primordial es que vivan su fe de manera auténtica y sabiendo que es un don de Dios. Para ello, trato de crear un ambiente en el aula donde verdaderamente puedan experimentar a Dios en su vida cotidiana de niñas. Trato de abajar los contenidos a su vida y, para ello, pongo mil ejemplos, y con los años he notado que si parto de mi propia experiencia se les queda y lo entienden todo mejor. Con lo cual, les cuento mi vida, literalmente, ejemplos míos, y eso da pie a que ellas también se abran a ver la obra de Dios en sus vidas (que tanto nos cuesta a veces a los mayores).
No se me escapa una clase sin anunciarlas la Buena Noticia de que Dios hecho hombre murió y Resucitó por ellas y que las quiere con locura.
La verdad es que nos lo pasamos muy bien en el aula, ellas dicen que es porque soy muy “graciosa”, yo las digo que se equivocan, que estamos tan felices porque tenemos al Señor entre nosotras, porque lo primerito que hacemos al empezar es rezar y ya sabes: “Cuando dos o más se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”, y así es.
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