
Incorporaciones | Mariate: incorporarse “es una forma de vivir con un Cristo cercano, que me abraza, que me espera y que me da oportunidades para amar”
LomásRC
“Lo único que sé es que donde hay amor, ahí está Dios. Y aunque a veces no lo escuche, no lo sienta -ni en mi oración ni en mi trato con los demás-, incluso aun cuando me formo y leo sobre Él y no lo entiendo, intento recordar que Dios nos llamó a la existencia para amar y ser amados, que por un gesto diminuto de su inmenso amor yo estoy aquí, y que mi vida no es más que regalo tras regalo”. Mariate es malagueña de familia cordobesa y actualmente trabaja como responsable de comunicación del Departamento de Pastoral de la Universidad Francisco de Vitoria. Su primer contacto con el Regnum Christi fue durante unas prácticas universitarias en Highlands School Sevilla, bajo la tutela de Manuel García de Polavieja.

¿Cómo conociste el Regnum Christi? ¿Hubo alguna persona o alguna experiencia que te atrajese especialmente?
Gracias a unas prácticas de universidad en Highlands School Sevilla, allí mi tutor de prácticas, don Manuel García de Polavieja, me presentó el Regnum Christi. Pero no fue hasta dos años después cuando me invitaron al retiro VIVE. Allí tuve una experiencia de comunidad muy potente y descubrí que no era la única: todas las personas tienen heridas, y Cristo puede y quiere sanarlas.
Un año después volví al retiro VIVE. Me reafirmé en la experiencia de comunidad y descubrí a un Dios mucho más cercano y personal de lo que había vivido toda mi vida en mi formación cristiana. Después del retiro tuvimos un reencuentro que viví con mucha ilusión, pero, a la semana, llegó el confinamiento y perdí el contacto.
Otro año después, el sábado antes de Pentecostés, recibí la invitación para asistir al III retiro de VIVE, esta vez como Cirineo (servidora). Al llegar, me sentí como en casa y experimenté de forma muy palpable la voz de Jesús que me decía: “Acércate y habla con esa consagrada, ella te va a entender”. Le hice caso, y entonces empezó a consentirme.

A raíz de eso, todo cambió. Empecé a asistir a Encuentros con Cristo cada semana y a Horas Santas los jueves. Empecé a conocer de cerca a Jesús, ese que yo pensaba que ya conocía, y no dejó de sorprenderme. Él sí que me conocía a mí. De repente, me descubrí enamorada de Jesús; lo llenaba todo, y el tiempo que pasábamos juntos se me quedaba corto. Me presentó nuevos amigos, nuevas formas de entender la vida, nuevas formas de ser yo y nuevas maneras de querer a la Iglesia, a mi familia y a los demás.
Me regaló entonces la oportunidad de venirme a Madrid a trabajar en la Pastoral de la UFV. Pero antes de llegar, me hizo otro gran regalo: descubrir su rostro en Lisboa, en la JMJ. Le acompañé al repartir la comunión en uno de los grandes eventos, le encontré en la alegría de tantas personas y conviví con Él en el grupo de jóvenes del Regnum Christi.
Llegar a la UFV fue, para mí, el pistoletazo de salida a un año de mucha gracia y muchos regalos de Dios. Me permitió darle mucho tiempo y espacio en mi corazón, en exclusiva, a Jesús, poder participar en tantas experiencias de formación y oración, así como meterme de lleno en la vida del Regnum Christi. Fue un año muy especial: de conocer al Espíritu Santo, tratar a muchas personas nuevas, profundizar en el carisma del movimiento y poner el corazón en juego.

¿Cómo vives tu relación con Cristo en el día a día desde tu incorporación? ¿Ha cambiado algo en tu vida?
Aunque mi sección donde me reúno con mi equipo de Encuentro con Cristo es Almagro, también participo asiduamente en la sección de Ronda. No diría que mi vida haya cambiado especialmente; quizá ahora sí que me siento más parte de una familia, que es el Regnum Christi. Es una confirmación de algo que ya vivía y reconocía: una forma de vivir con un Cristo cercano, que me abraza en mi debilidad, que sale a mi encuentro en cada momento de mi vida, que no se cansa de esperar y que, continuamente, me da oportunidades para amar de verdad.
Participo en Encuentro con Cristo en Almagro, acudo a la Hora Santa los jueves en Ronda-UFV, intento dedicar tiempo en exclusiva a Dios, pero también le busco en las situaciones cotidianas del día a día: en el trabajo, la familia, los amigos, las dificultades y las alegrías.

Una de las prioridades del Regnum Christi es la de “ser y formar comunidades de apóstoles”. ¿Cómo es tu vida dentro de una sección de jóvenes? ¿Qué actividades o momentos destacarías?
El broche de oro a mi primer año en Pastoral lo tuve con las Misiones Maya en julio de 2024. Fui como responsable de grupo junto al P. Nicolás Núñez, L.C. Allí fue donde realmente sentí la llamada a ser apóstol. De repente, me descubrí a mí misma hablando de Jesús a unos y a otros, de las cosas que había hecho en mi vida y de cómo lo vivía y lo sentía conmigo, como un amigo que me acompaña. Experimenté a un Jesús muy vivo y muy presente entre nosotros y en mi vida. Vi muy de cerca cómo Dios actúa y transforma la vida de las personas, y cómo nosotros podemos ser facilitadores en la vida de otros para que conozcan de primera mano el amor del Padre.

¿Qué papel tienen ahora en tu vida la oración, la formación o el apostolado?
Con el tiempo voy descubriendo cómo Dios es un pilar sólido y estable en mi vida, inamovible, al que siempre acudo y en el que descanso. Le necesito y quiero necesitarle. Con frecuencia me encuentro buscando a Cristo en mi día a día, en las situaciones que se van presentando en mi vida, y me encuentro queriendo encajarle en mis esquemas, en mis cajas mentales, en mis planes.
Pero también voy descubriendo, poco a poco, el dinamismo de mi vida espiritual. No puedo pretender controlar a Dios, ni siquiera “rezar” a mi manera. Descubro que no funciona así. Dios no funciona así. No sé cómo funciona. Lo único que sé es que donde hay amor, ahí está Dios. Y aunque a veces no lo escuche, no lo sienta —ni en mi oración ni en mi trato con los demás—, incluso aun cuando me formo y leo sobre Él y no lo entiendo, intento recordar que Dios nos llamó a la existencia para amar y ser amados, que por un gesto diminuto de su inmenso amor yo estoy aquí, y que mi vida no es más que regalo tras regalo. Solo me pide seguir confiando y seguir esforzándome en amar.

¿Nos puedes recomendar un libro, un pasaje del Evangelio, una canción… que te hable de Cristo y te llene de Él?
El libro El regreso del hijo pródigo fue una recomendación de una consagrada y me acompañó en mi primer año conociendo el Regnum Christi. Este libro me ayudó a ver por primera vez a Dios como un Padre. Transformó mi visión de la fe y me ayudó a considerar mi condición de hija del Padre.
Hay tres canciones que han marcado mucho mi camino de fe y que son refugio y lugar seguro para volver a encontrarme con Él: Tú, el único Rey, Lord I Need You y Run to the Father. Estas canciones me ayudan a situarlo en el centro de mi corazón, a descansar en Él y a recordar que no hay nada que se le escape, ni que quiera dejar escapar.
Por último, una película que me ayudó a profundizar en mi deseo y necesidad de una vida con Dios es Jesus Revolution. Me ayudó a entender y reconocer el gran anhelo que hay en el corazón de las personas por comprender el porqué de la vida, a saberse sostenidos, amados y pensados por Alguien. También me ayudó mucho a reflexionar sobre el gran deseo de tantos jóvenes hoy en día, que no saben qué están buscando ni lo que están buscando, pero que, inevitablemente, es a Dios a quien buscan.
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