Jubileo de la educación | María García, formadora en el Colegio Mayor Francisco de Vitoria: “Creemos en una educación que nace de unos valores sólidos y confiamos en la Iglesia como madre y maestra”

María García Mejías, formadora colegio mayor francisco de vitoria regnum christi
(Foto Rebe Núñez)

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“Peregrinar al Jubileo del Mundo Educativo ha sido una forma de declarar con alegría que creemos en una educación que nace de unos valores sólidos y que confiamos en la Iglesia como madre y maestra”, explica María García Mejías, formadora del Colegio Mayor Francisco de Vitoria y organizadora de la peregrinación de un grupo de jóvenes universitarios al Jubileo de la Educación celebrado en Roma.

Natural de Almendral (Badajoz) y graduada en Psicología por la UFV, María García Mejías trabaja como formadora en el Colegio Mayor Francisco de Vitoria. Tras dos años viviendo en Roma, regresó con el deseo de que sus colegiales pudieran “ver, tocar y experimentar una Iglesia redenta, alegre y en camino”. Ese deseo se concreta a diario en el colegio mayor, pero también en la peregrinación de universitarios y formadores al Jubileo del Mundo Educativo, en Roma, un encuentro que también implicó a docentes de la Universidad Francisco de Vitoria y de los colegios del Regnum Christi.

 

El Papa presidió el Jubileo del mundo Educativo
El Papa presidió el Jubileo del mundo Educativo.

 

¿Qué sentido tiene que el colegio mayor Francisco de Vitoria haya querido estar presente en el Jubileo de la Educación?

Muchos jóvenes ya habían participado en el Jubileo de los Jóvenes en Roma, pero vimos en este encuentro una oportunidad diferente: peregrinar no solo como jóvenes, sino como jóvenes universitarios y educadores que creen profundamente que la educación puede ser una fuente real de esperanza para el mundo.

 

A diferencia de un congreso académico, este Jubileo nos permitía vivir esa convicción desde la fe, anclados en la Esperanza con mayúscula. Durante estos días pudimos integrar las tres dimensiones de nuestra formación en el Colegio Mayor, realidad de la UFV desde la que realizamos la peregrinación: la excelencia académica, la dimensión espiritual y la comunitaria.

 

Ir al Jubileo del Mundo Educativo como universitarios fue una forma de declarar con alegría que creemos en una educación que nace de unos valores sólidos y que confiamos en la Iglesia como madre y maestra. En definitiva, tenía todo el sentido participar porque expresa lo que nos sostiene: nuestra identidad católica y educativa.

El Jubileo fue una experiencia de fe compartida, de belleza que evangeliza y de esperanza que se construye juntos

Como formadora del Colegio Mayor, ¿qué esperabas que los miembros de la comunidad escolar (profesores, alumnos y PAS) de la universidad descubrieran en esta peregrinación?

Desde el momento de la planificación, la intención era clara: vivir Roma como una experiencia pedagógica y espiritual, una escuela de comunión y belleza que nos acercara a la figura del Papa, de la Iglesia y, en este caso, de la educación en el marco del Jubileo de la esperanza.

 

Queríamos que los colegiales descubrieran el potencial educativo de la ciudad, su historia, su patrimonio y su fe. Roma es, en sí misma, una maestra.

 

Además, en la planificación incluimos momentos de encuentro con los profesores de la UFV que también participaban en el Jubileo. El primero fue la misa que abría el marco del Jubileo del Mundo Educativo en la Università Europea di Roma, donde fuimos acogidos por el P. Enrico Trono L.C. y el P. Matthew L.C.

 

Esto fue también lo que el Papa quiso recordar en su mensaje durante la misa de apertura del Jubileo del Mundo Educativo: “Muchas cosas que importan en la vida no nos las damos nosotros mismos, sino que las recibimos de los demás: de los maestros, de los encuentros, de las experiencias. Esta es una experiencia de gracia, porque sana nuestros encorvamientos y nos devuelve una mirada más amplia, más esperanzada”.

 

Miembros de la comunidad educativa de la UFV en el Jubileo del mundo Educativo
Miembros de la comunidad educativa de la UFV en el Jubileo de la educación.

 

En el Jubileo se proclamó a John Henry Newman doctor de la Iglesia. ¿Qué significado tiene para una universidad católica esta figura que une fe, razón y vida intelectual?

Tiene un profundo valor simbólico: recuerda que la Iglesia sigue en camino, aprendiendo y reconociendo nuevas luces que iluminan su misión educativa.

 

Desde mi humilde opinión, uno de los grandes aportes de Newman para una universidad católica es su visión del ser humano como una unidad. No separa la razón de la fe, ni el pensamiento de la experiencia, sino que los entiende como partes de una misma búsqueda de la verdad. Su manera de ver la educación nos invita a formar personas completas, no solo competentes: personas capaces de pensar con profundidad, amar con libertad y actuar con responsabilidad.

 

Además, el hecho de que Newman viviera un proceso de conversión y entendiera la catolicidad como unidad en la diversidad lo hace muy actual. Su vida es testimonio de una búsqueda profunda, que te transforma y te lleva a actuar con coherencia ante lo que vas descubriendo.

Seguir viviendo el Jubileo significa apostar por planes grandes, alegres, que ensanchen el corazón

¿Qué momento o experiencia vivida en Roma te pareció que resumía mejor el espíritu de la peregrinación? ¿Por qué?

Los momentos que mejor resumen el espíritu de la peregrinación fueron, sin duda, la audiencia con el Papa y la adoración del Street Faith.

 

La audiencia nos permitió experimentar la universalidad de la Iglesia y sentirnos parte viva de ella. Ver al Papa de cerca y escuchar sus palabras sobre la educación fue un regalo que marcó a todos.

 

El Street Faith fue otro de los momentos más intensos: una actividad de evangelización en pleno centro de Roma, donde los jóvenes salieron a las calles a cantar, invitar y rezar junto a los transeúntes. Fue una colaboración con el grupo de jóvenes de Regnum Christi Roma, liderado por padres legionarios y seminaristas.

 

Estudiantes del colegio mayor Francisco de Vitoria en Roma
Estudiantes del colegio mayor Francisco de Vitoria, en Roma.

 

Después de esta experiencia jubilar, ¿cómo crees que se puede seguir viviendo el espíritu del Jubileo en la vida universitaria del día a día?

Puede seguir viviéndose si seguimos cultivando lo que allí experimentamos: una verdadera experiencia de amor y comunión. El reto es llevar lo vivido al conjunto de la comunidad del Colegio Mayor, contagiando desde la alegría y la sencillez, siendo testigos de aquello que hemos visto y tocado.

 

Todo esto solo ocurre cuando uno ha tenido un encuentro real con Jesús, con su Misericordia, con su Esperanza y con su Iglesia. Seguir viviendo el Jubileo significa participar en los sacramentos, mantener la mirada alta y apostar por planes grandes, alegres, que ensanchen el corazón.

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