Juventud Misionera en hospitales | Ricardo Peña: “Salir de mí para encontrar al que sufre me ha mostrado que el Señor no nos deja solos”

Ricardo Peña de juventud misionera hace misiones en el hospital clínico san carlos de madrid

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El Regnum Christi impulsa una nueva iniciativa de Juventud Misionera para acompañar a los enfermos en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Para Ricardo Peña, uno de los jóvenes participantes, la experiencia ha sido clara: “Ver la fe de alguien que está enfermo demuestra que el Señor no nos deja solos”. Un gesto sencillo -una conversación, una presencia, una escucha- puede convertirse en un verdadero encuentro de gracia.

Ricardo Peña, venezolano, arquitecto formado en la Universidad Francisco de Vitoria y miembro del Regnum Christi, participa habitualmente en la sección de adultos jóvenes. Este noviembre se unió a la nueva iniciativa de Juventud Misionera, que visita a los enfermos del Hospital Clínico San Carlos bajo la guía del jefe de Pastoral de la Salud, el sacerdote don Iñaki Gallego. Para Ricardo, esta misión revela algo esencial: “A veces necesitamos hacer un esfuerzo por salir de nosotros mismos y mirar a las necesidades de los demás. Si logramos dar el paso, el Señor nos sorprende”. Ricardo asegura que ocasiones como éstas «son las que permiten al Señor ir convirtiendo nuestra mirada y nuestra presencia en mirada y presencia de Cristo» y que

 

¿Qué te motivó a participar en Juventud Misionera y en esta experiencia de visitar a los enfermos en el hospital?

A veces necesitamos hacer un esfuerzo por salir de nosotros mismos y mirar a las necesidades de los demás. Si logramos dar el paso, el Señor nos sorprende y es Él quien se hace presente. Esta visita al hospital era una oportunidad para mí de dar ese paso hacia el encuentro y la donación en un momento en el que estaba más centrado en mis propias preocupaciones. Ver la paciencia y la fe de alguien que está enfermo y solo, y hablar con paz y esperanza demuestra que el Señor no nos deja solos.

Si damos el paso, el Señor nos sorprende y es Él quien se hace presente.

¿Cómo describirías lo que has vivido al acompañar a personas que sufren o atraviesan momentos difíciles?

En esta oportunidad no nos tocaron situaciones muy difíciles, pero aun así ha sido muy gratificante poder tener una conversación con alguien que quizás estaba un poco solo en un momento vulnerable. Tuvimos una conversación muy sencilla con una señora llamada Carmen: hablamos de comida, la playa y la familia; fue un momento de alegría que pudimos compartir junto a esta señora.

Una experiencia de vivir con sentido

Ha sido también una experiencia de vivir con sentido. En el día a día tenemos muchas tareas que ocupan nuestro tiempo; estas las podemos vivir con fe y propósito, pero no son un fin en sí mismas. La experiencia de estar un rato compartiendo historias con Carmen valió la pena por sí sola.

 

El grupo de jóvenes misioneros en el Hospital San Carlos
El grupo de jóvenes misioneros en el Hospital San Carlos.

 

¿Qué crees que puedes ofrecer a los enfermos a través de tu presencia, tu escucha o tu testimonio de fe?

Ante todo, lo que mejor podemos ofrecer es la compañía. Yo soy una persona más bien introvertida y no se me da muy bien sacar conversación a la gente, pero con un poco de esfuerzo y simplemente estando dispuesto a escuchar pude acompañar a estas personas y eso lo aprecian mucho.

Yo soy una persona más bien introvertida y no se me da muy bien sacar conversación a la gente, pero con un poco de esfuerzo y simplemente estando dispuesto a escuchar pude acompañar a estas personas y eso lo aprecian mucho.

¿De qué manera esta experiencia te está ayudando a crecer en tu fe y a descubrir mejor tu llamada a servir a los demás?

Estas experiencias de encontrarme con alguien en alguna necesidad me ayudan a afirmar que estoy hecho para amar a Dios y al prójimo. Cuando estoy sirviendo y poniendo mi mirada en los demás, no es que desaparezcan mis preocupaciones, pero estas no se vuelven el centro de mi vida porque encuentro algo más valioso.

 

También está el testimonio que estas personas nos dan de fe y esperanza en las dificultades, que me hace crecer en humildad al ver que me preocupo por cosas muy pequeñas y me ayudan a ser más atento y agradecido con lo que tengo.

Es muy comprensible, tenemos un rechazo natural ante el sufrimiento, y la caridad nos enseña a ver más allá de nuestra incomodidad

¿Qué le dirías a un joven que se lo está pensando pero al que le cuesta acercarse al mundo de los enfermos?

Es muy comprensible, tenemos un rechazo natural ante el sufrimiento, pero la caridad nos enseña a ver más allá de nuestra propia incomodidad y no identificar a la persona con sus circunstancias. Vale mucho la pena intentarlo y vamos siempre en equipo para ayudarnos mutuamente.

 

Son ocasiones como estas las que permiten al Señor ir convirtiendo nuestra mirada y nuestra presencia en mirada y presencia de Cristo.

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