
Laicos Consagrados del Regnum Christi | Vicente Martínez Parente: “Dios, desde toda la eternidad me ha pensado para esta vocación que no deja de maravillarme”
LomásRC
Durante más de dos décadas como laico consagrado del Regnum Christi, Vicente ha vivido su misión en México, Chile y España, y acaba de concluir sus estudios de Teología en la Universidad Eclesiástica de San Dámaso, en Madrid. En este tiempo ha trabajado en el ECYD de Highlands School El Encinar y como encargado territorial de los colaboradores ECYD en España. En los próximos meses se trasladará a Santiago de Chile, donde dirigirá la sección del ECYD en Las Condes. “Un rasgo característico de la vocación como Laico Consagrado es llevar a las personas y las realidades del mundo a Dios estando inserto en el mundo”, afirma. “Estoy convencido de que los adolescentes son el futuro de la Iglesia y del Regnum Christi, y de que la forma en la que se les ha de acompañar hoy en día es sobre todo con el testimonio”, añade.

¿Cómo descubriste tu vocación como laico consagrado en el Regnum Christi? ¿Qué te llamó de específico frente a otras vocaciones?
La vocación es una llamada que viene de Dios y no se elige, se descubre, porque es un plan que el Señor tiene para mí desde antes de crearme. Así que, no es una elección como la de alguien que se compra un coche o la de quien decide un lugar para vacacionar, y ni siquiera se compara con una elección de los estudios universitarios que se van a hacer.
Al inicio, cuando Dios me llamó, tenía 12 años y pensé que Él me llamaba al sacerdocio porque sentía en mi corazón un llamado fuerte y muy claro a una consagración total de mi vida en el Regnum Christi y, en ese momento, solamente conocía a los Legionarios de Cristo. Mis padres no vieron conveniente que entrara entonces al seminario menor de la Legión en México y, años más tarde, conocí a los laicos consagrados. Conociéndolos, fui descubriendo que el camino de Dios para mí sería en esta vocación de consagración total en el Regnum Christi. A medida que han ido pasando los años, después del primer discernimiento, he ido creciendo en el conocimiento de la riqueza que encierra y me doy cuenta que Dios desde toda la eternidad me ha pensado para esta vocación que no deja de maravillarme.

La espiritualidad del Regnum Christi habla de hacer presente el Reino de Cristo en el corazón de las personas y en la sociedad. ¿Cómo lo haces tú como laico consagrado?
Un rasgo característico de la vocación como Laico Consagrado es llevar a las personas y las realidades del mundo a Dios estando inserto en el mundo. En mi vida, yo he descubierto un llamado especial para dedicarme a los adolescentes, impulsando el ECYD en todas sus dimensiones; esto es, trabajando con responsables de equipo y monitores de campamentos, adultos formadores, desarrollando contenido e itinerarios formativos, acompañando adolescentes, dando clases de religión e impulsando programas como el de colaboradores del ECYD y todo aquello que pueda ayudar a realizar la evangelización con estas edades entre los 11 y 16 años. Además de que es un grandísimo aporte para la Iglesia y el mundo.
Después de haber estudiado Ingeniería Industrial y de haber servido durante doce años como director del ECYD en México y Santiago de Chile, los últimos cinco años de mi vida, mi principal actividad han sido los estudios de Teología en Madrid. Junto a estos estudios, he desarrollado mi actividad apostólica como encargado territorial de Colaboradores ECYD en España, organizando las sedes para los adolescentes que vienen a colaborar por un verano desde distintas partes del mundo (EE. UU, Canadá, México, Colombia, Italia) y los que, desde España, son a su vez enviados a los distintos destinos alrededor del mundo. También he apoyado en el ECYD del Encinar y en algunos campamentos de verano, como el Campamento NET (Almorchones, Madrid), Campamento Nacional del ECYD en Vic (Barcelona) y Campamento Yios Universitarios (de Teología del Cuerpo, Madrid).
Lo único que Dios quiere es que lleguemos a la plenitud de la felicidad.
Acabas de graduarte en Teología en España. ¿Qué ha supuesto para ti este tiempo de estudio y misión, y en general que supone una buena formación para los laicos consagrados?
Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Me ha sorprendido la excelente preparación de los profesores en la Universidad San Dámaso, donde he estudiado, y con la que estoy infinitamente agradecido por todo lo recibido. Ha sido también un período muy exigente, que me ha permitido crecer en el conocimiento del mundo, del ser humano y, sobre todo, de Dios, ayudándome en el crecimiento de mi fe y mi vida espiritual. También ha representado una oportunidad muy grande para hacer amistades y conocer las diversas realidades en la Iglesia, por los compañeros que he tenido de múltiples congregaciones religiosas, movimientos y familias espirituales.
La formación para un laico consagrado y para cualquier cristiano, es el instrumento que le habilita para poder realizar su misión en el mundo y cuanta más formación tenga, puesta al servicio de Dios, mejor podrá prestarse a que el Espíritu Santo realice su obra en él y a través de él con mayor plenitud. En el misterio de su obra redentora, Dios ha querido la colaboración humana. De nuestra libertad y de nuestra formación también depende que Dios realice su obra en nosotros y con nosotros conforme a su querer.

¿Qué te llevas de tu experiencia en la comunidad de laicos consagrados de Madrid estos años?
Uno de los mayores regalos que he recibido de Dios en estos años, ha sido la comunidad de Laicos consagrados en la que he tenido la oportunidad de vivir. En estos años en Madrid, tuve la oportunidad de convivir con seis hermanos consagrados de distintas edades y con una variedad muy grande de apostolados. Con ellos pude compartir diferentes experiencias y momentos que me han enriquecido mucho en mi vida. A todos los admiro mucho, sobre todo me edifica mucho la preparación que tienen, porque todos los temas que yo estudiaba en la Universidad, ellos, al tener un gran dominio en estos temas, me ayudaban mucho para ampliar el horizonte de mi aprendizaje y para conectar todo lo aprendido con la realidad de la vida. También han sido para mí un apoyo en mi vida de oración y en los momentos difíciles, sobre todo los de desánimo o en las dificultades ordinarias de la vida, dándome consejos muy buenos y siendo siempre grandes hermanos. Sin la comunidad, estos años no habrían tenido la riqueza que han significado para mí, así que estoy muy agradecido por esto con Dios y con ellos.
¿Qué papel juega el resto de las vocaciones al Regnum Christi en tu vida diaria?
Todas las vocaciones tienen un rol insustituible en la familia del Regnum Christi. Mi primer director espiritual fue un legionario de Cristo y me ayudó a ver con claridad en el discernimiento de mi vocación. Los laicos del Regnum Christi que he conocido me han transmitido el carisma en su forma más genuina y me han permitido ver la grandeza de esta obra. Las consagradas, con su amistad, hermandad y cercanía, han sido para mí uno de los pilares más grandes de mi vocación y mi relación con Cristo. También agradezco mucho a mis hermanos laicos consagrados, en quienes he podido conocer mejor, por su testimonio, el llamado que Dios me hace en esta obra suya.
La formación para un laico consagrado y para cualquier cristiano, es el instrumento que le habilita para poder realizar su misión en el mundo
Tu nuevo destino es el ECYD en Santiago de Chile. ¿Cómo se acompaña a los adolescentes hoy para que también descubran que la vida es vocación?
Es muy emocionante entregar la vida al Señor y estar disponible para ir a cualquier lugar del mundo y hacer cualquier apostolado por amor a Él. Mis directores me han pedido que en unos meses comience a dirigir la sección del ECYD de las Condes en Santiago de Chile, que es una de las más grandes que existe. Ya anteriormente, durante seis años, dirigí otra sección del ECYD en esa misma ciudad. Así que ya conozco Chile y aprecio mucho a su gente y cultura.
Estoy convencido de que los adolescentes son el futuro de la Iglesia y del Regnum Christi, y de que la forma en la que se les ha de acompañar hoy en día es sobre todo con el testimonio, porque, como decía el Papa Pablo VI: “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan” (Evangelii Nuntiandi, 41) y también el Papa Francisco nos recordaba que la mejor forma de evangelizar a los jóvenes es a través de otro joven (cf. Homilía JMJ Rio de Janeiro 28-jul-2013) y un gran ejemplo de esto es lo que se hace en Yios; así que hay que formar a los mismos jóvenes y adolescentes como formadores de sus coetáneos.

¿Qué mensaje dejas a un joven que se esté planteando la vida consagrada?
Que lo más importante en la vida es amar a Dios sobre todas las cosas y la forma más concreta de amarlo es hacer su voluntad. Además, no hay nadie que nos ame con un amor más profundo y más grande que nuestro Señor y, si Él nos pide algo, por más difícil o costoso que sea, es lo que más felices nos hará, porque lo único que Dios quiere es que lleguemos a la plenitud de la felicidad. Él nos conoce y nos ha creado y nos ha destinado a la comunión con Él y los demás.
“¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno”, nos explicaba el Papa Benedicto XVI, en su primera homilía (24-abr-2005).

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