“Llamados, ¿para quién soy?” | Superar 11 tópicos para redescubrir la vocación desde una mirada renovada

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El nuevo espacio “Llamados” de la web del Regnum Christi en España ayuda a reflexionar para superar los tópicos sobre la vocación y redescubrirla como la gran llamada de Dios a la vida, al amor y a la plenitud. No se trata de algo que hacemos o elegimos, sino de lo que somos: creados, amados y llamados.

“Llamados” ofrece recursos y reflexiones para promover una cultura vocacional renovada, abierta a todas las personas. Desde esta mirada, la vocación no se limita a quienes eligen el sacerdocio o la vida consagrada, sino que abarca toda existencia humana como respuesta a una llamada de amor. Todas las personas tienen vocación y no nadie sin vocación.

 

Superar los tópicos

Uno de los apartados de este espacio web aborda los 11 tópicos más frecuentes sobre la vocación, contraponiendo una visión errónea frente a la respuesta de una cultura vocacional renovada.

 

Así, frente a la idea de que la vocación es “lo que hago” o “mi empleo”, se propone entenderla como un camino que tiene más que ver con el ser que con el hacer, una realidad que unifica identidad y misión.

 

También se supera el error de pensar que la vocación es solo para sacerdotes y religiosos, recordando que todos los bautizados, sean casados o solteros, jóvenes o mayores, son llamados a la santidad y al amor.

 

Otros tópicos como la idea de que la vocación se descubre solo en la juventud o en una decisión puntual se reemplazan por la certeza de que la vocación es un proceso continuo, dinámico y cotidiano, una respuesta que se actualiza a lo largo de toda la vida: “Toda edad es vocacional”.

 

Redescubrir la vocación como don y camino

El texto también corrige otras concepciones extendidas, como la de ver la vocación como algo que uno se da a sí mismo o un destino predeterminado que hay que acertar. Frente a esto, se presenta la vocación como un don recibido, el “sueño de Dios” para cada persona, que se despliega libremente en diálogo con Él.

 

En lugar de buscar “pistas hacia adelante” como si se tratara de un mapa del tesoro, se invita a mirar la propia historia, a reconocer en ella las huellas de Dios que hablan de un amor que llama y acompaña.

 

Y frente a la idea de que la vocación es un añadido o un extra, el espacio recuerda una afirmación clave: “Somos vocación”. La llamada de Dios no se suma a la vida: la constituye. Es el principio unificador de todo lo que somos y hacemos, el eje que da sentido a la existencia y que permite vivir con plenitud y alegría.

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