Misiones de Semana Santa | Evangelizando en los bares: “Me habéis tocado el corazón con vuestra alegría y sois un ejemplo para los jóvenes”

El grupo de misioneros en la parroquia del pueblo

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Un bar de un pequeño pueblo leonés se convirtió en lugar de misión para un grupo de jóvenes de Familia Misionera durante la Semana Santa de 2025. Allí conocieron a Mar, la dueña, una mujer italiana con una vida marcada por el sacrificio. “Me habéis transmitido mucha paz”, les dijo con lágrimas en los ojos, tras compartir su historia, mostrar el tatuaje de una cruz y aceptar aprender a rezar el Rosario.

El Jueves Santo, varios jóvenes de Familia Misionera que estaban misionando en Vega de Valcarce -un pueblo de León con apenas 500 habitantes- decidieron entrar en el bar del pueblo. Allí conocieron a Mar, la dueña del local, una mujer italiana originaria de un pequeño pueblo cercano a Roma. Con una vida muy sacrificada a sus espaldas, Mar ha hecho de su bar un verdadero centro de encuentro: “Muchos días cierra más tarde solo para que haya vida en esta localidad”, cuentan los jóvenes.

 

Un grupo de hombres en el bar del pueblo de Vega de Valcarce
Un grupo de hombres en el bar del pueblo de Vega de Valcarce.

 

La conversación inicial con tres misioneros (Trini, Gabriel y Sofía) fue tan significativa, que el resto del grupo -una docena en total- decidió volver al lugar más tarde. Mar, conmovida, compartió detalles íntimos de su historia. Ha hecho cinco veces el Camino de Santiago, que para ella es “una representación de la vida y una forma de conocerse mejor tanto a sí misma como a Dios”. Al preguntarle si quería que rezaran los misioneros por alguna intención suya, se emocionó al hablar de sus hijos, que viven en Italia y a quienes no ve desde hace tiempo. Cuando Trini le regaló un rosario de la Virgen de Fátima, Mar mostró el tatuaje de una cruz en su brazo y aceptó con gusto aprender a rezarlo.

 

Jaime, uno de los misioneros, resume la experiencia con unas palabras que dan sentido a toda la misión: “Este y otros testimonios no hacen más que recordar lo que Jesús quiere transmitirnos en cada experiencia de misión. Él sale al encuentro, se acerca a la realidad de cada uno, hasta en el bar de uno de los pueblos más recónditos de la España vaciada”. Poder llevar la liturgia y los oficios a lugares donde la Eucaristía apenas llega, añade, es “un privilegio sin precio”.

 

Preparando los pasos para las procesiones de Semana Santa en el pueblo
Preparando los pasos para las procesiones de Semana Santa en el pueblo.

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