
Noviciado de Europa | P. Nikolaus: “El noviciado es un tiempo para crecer en una relación personal con Cristo y vivir una experiencia directa de la misión del Regnum Christi”
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¿Qué diferencias hay entre el noviciado que vivieron ustedes y el noviciado hoy?
P. Nikolaus: Aunque han cambiado hasta cierto grado formas y vivencias de esta etapa, el prinicipio de fondo del noviciado sigue siendo muy semejante: se trata de un tiempo para crecer en una relación personal con Cristo, especialmente a través de una vida de oración intensa, para avanzar en el discernimiento vocacional y prepararse para la vida religiosa. Hoy en día, sin embargo, hay un enfoque más personalizado, que acompaña a cada joven en su proceso de maduración humana, espiritual y relacional. También se da más protagonismo a la libertad y responsabilidad personal en el camino de formación, y se busca mantener una cercanía real con la misión del Regnum Christi, lo que permite vivir el noviciado con una epxeriencia más directa de la misión propia del Legionario de Cristo.
P. Sylvester: La identidad fundamental del noviciado y su finalidad no ha cambiado: se trata de conocer a Cristo y enamorarse de él, conocer la Congregación y discernir el propio llamado. En el modo de llevar el noviciado han cambiado muchas cosas – hoy hay mucho más espacio para el ejercicio de la responsabilidad personal y para la personalización del proceso de formativo-. También hoy los novicios tienen mucho más contacto con el mundo fuera del noviciado, para que puedan comprobar si están llamados a una congregación de vida activa y la pertenencia al Regnum Christi que es algo esencial para el legionario.

Han trabajado en nuevos planteamientos formativos de unos años hasta ahora. ¿Por qué? ¿Cuáles han sido las claves? ¿Qué había que cambiar y por qué?
P. Nikolaus: En los últimos años, hemos trabajado en conjunto los formadores de las distintas etapas -noviciado, humanidades, filosofía y teología- para desarrollar programas de formación más organizados y pedagógicamente coherentes. Se trataba principalmente de reorganizar contenidos y métodos, y darles una lógica interna más clara.
Sin embargo, queda por profundizar, sobre todo, cómo podemos responder mejor a los jóvenes de hoy, teniendo en cuenta los cambios grandes al nivel social y sus implicaciones para la vivencia de la vocación y misión religiosa y sacerdotal. Sigue siendo un reto entender mejor a las generaciones actuales de jóvenes, sus inquietudes y necesidades, así como lograr una mayor conectividad entre nuestra formación y la misión específica del legionario dentro del Regnum Christi. La misión tiene que ser el horizonte que orienta toda la formación.
En los últimos años, hemos trabajado en conjunto los formadores de las distintas etapas -noviciado, humanidades, filosofía y teología- para desarrollar programas de formación más organizados y pedagógicamente coherentes.
¿Qué estilo de comunidad buscan que sea el noviciado europeo?
P. Nikolaus: Hoy muchos jóvenes llegan al noviciado con un fuerte deseo de pertenecer a una comunidad que comparta valores y fe, y muestran una gran disposición a construir relaciones auténticas, establecer amistades y vivir una vida comunitaria significativa. En el noviciado europeo buscamos fomentar y madurar este interés, ayudándoles a crecer en relaciones significativas y trabajadas. Un rasgo particular de nuestra comunidad es la convivencia entre culturas muy diversas -españoles, italianos, alemanes, mexicanos, entre otros-, lo cual representa un reto y una gran riqueza cultural. Esta experiencia comunitaria profunda será una base muy valiosa para una futura vida sacerdotal sana y equilibrada.

¿Qué significa el noviciado en el camino de un joven que cree estar llamado a ser Legionario de Cristo?
P. Nikolaus: Como he dicho antes, es una etapa de discernimiento, profundización y, dependiendo de cada caso, de confirmación inicial de la vocación, preparando al novicio también para un primer compromiso mediante la profesión de los consejos evangélicos. Se están poniendo las bases de la vida espiritual y humana, lo cual responde al anhelo de muchos jóvenes en esta etapa de su vida: establecer fundamentos sólidos para una vida cristiana y humana plena, y estar preparados para afrontar las decisiones importantes de la vida.
Queda profundizar en cómo responder mejor a los jóvenes de hoy, teniendo en cuenta los cambios grandes al nivel social y sus implicaciones para la vivencia de la vocación y misión religiosa y sacerdotal.
¿Cómo describiría el proceso espiritual que vive un novicio durante estos dos años?
P. Nikolaus: Hay un paralelismo muy hermoso entre el proceso espiritual que vive el candidato o novicio durante estos dos años de noviciado y el camino de los Ejercicios Espirituales. El novicio se confronta con las preguntas fundamentales de su vida, como por ejemplo: “¿Quién es Dios realmente en mi vida?”, “¿Quién soy yo?” y “¿Cuál es el camino de vida al que Dios me invita para dar fruto?”. Hay un momento inicial, especialmente en el primer año, de autoconocimiento, que se da principalmente a través del encuentro con la misericordia de Dios. De este proceso de integración personal nace el deseo de responder a la voz de Dios, percibida en la oración y en tantos otros momentos de la vida. Todo esto desemboca en una toma de decisión, que no necesariamente significa la profesión de los votos, sino que en muchos casos ha implicado confirmar otra forma de vivir la vocación cristiana (matrimonio, sacerdocio diocesano…).

¿Qué ha ocurrido en la vida de un joven al final de esta etapa que ustedes como formadores pueden ver?
P. Nikolaus: Al final del noviciado, normalmente el joven llega a una decisión libre, informada y profundamente discernida: ya sea profesar los votos religiosos o asumir su vocación cristiana por otro camino. Lo hermoso es que, más allá del camino concreto que emprenden, la mayoría ha aprovechado este tiempo para madurar como persona y como creyentes. El verdadero éxito del noviciado no se mide tanto por cuántos profesan los votos, sino por cuántos salen de esta etapa con un deseo sincero de vivir con mayor entrega y decisión su vocación específica en la Iglesia.
¿Qué representa para ustedes como formadores ver a un novicio hacer su profesión religiosa?
P. Nikolaus: Es siempre una gran alegría ver a un novicio profesar, por la belleza que irradia una vida entregada a Cristo, sea cual sea la vocación específica que cada uno siga. Como formador, que acompaño muy de cerca el camino de cada joven, esa alegría se hace aún más profunda: conozco su historia, sus luchas, su crecimiento y la maduración en fe y amor. Verlos encomendar su vida a Dios, conscientes de sus propias limitaciones y confiando en la gracia divina, es un testimonio muy fuerte y conmovedor que me renueva también a mí en mi vocación personal.
P. Sylvester: Para mí, ver a un joven que he acompañado profesar, es una gran alegría. Es algo muy especial. Cada año acompaño a muchos jóvenes en discernimiento, pero muy pocos llegan a este punto. Para mí lo más importante es ver que un joven logra tomar opciones libres y maduras por Cristo –si esto le lleva a otro camino y yo le he podido ayudar, fenomenal-. Pero, si por este camino descubre que quiere seguir a Cristo en nuestra Congregación y en el Regnum Christi, pues me alegra aún más.
El verdadero éxito del noviciado no se mide tanto por cuántos profesan los votos, sino por cuántos salen de esta etapa con un deseo sincero de vivir con mayor entrega y decisión su vocación específica en la Iglesia
¿Cuál es la particularidad de tener un noviciado que aglutine a los novicios de Europa? ¿Qué valor tiene para unos jóvenes españoles, alemanes, italianos y mexicanos hacer el noviciado fuera de su país?
P. Nikolaus: Como comenté antes, una de las riquezas más grandes del noviciado europeo es la convivencia de culturas muy diversas. Jóvenes de distintos países, no sólo europeos, comparten la vida diaria, la formación y el camino espiritual. Esta diversidad cultural implica sin duda un esfuerzo: adaptarse a nuevas costumbres, aprender otro idioma y abrirse a formas diferentes de percibir el mundo. Pero todo eso genera una gran flexibilidad interior, una apertura al otro y un enriquecimiento humano y espiritual mutuo. Además, es una experiencia muy valiosa de Iglesia universal y de la dimensión internacional tanto del Regnum Christi como de la Legión, que así se vive de manera concreta y muy hermosa desde el inicio del camino vocacional.
P. Sylvester: Ir a hacer el noviciado fuera del propio país y cultura sí es un reto importante, que tenemos que tomar muy en cuenta. El joven que viene a discernir su vocación, al inicio necesita varios meses para aclimatizarse en una nueva cultura y con un nuevo idioma. Por eso nos ayuda mucho el candidatado prolongado de duración flexible. Sería pedir demasiado vivir este proceso de aclimatización y al mismo tiempo decidir si tomar la sotana o no.
Por otro lado, tener un noviciado europeo tiene varias bondades: la primera es que juntando a los novicios se crea una comunidad formativo suficientemente grande. Además, el noviciado de Reajo del Roble tiene la gran ventaja de su cercanía a Madrid, donde hay una vida del Regnum Christi notable. Ni en Alemania, ni en Italia podríamos ofrecer esta experiencia.

P. Nikolaus, ¿qué le ha impresionado particularmente del camino de fe de estos dos novicios en concreto, los hermanos Luca y Santiago?
Me impresionó de manera especial la dedicación, el interés y la honestidad con que afrontaron el noviciado, principalmente como un camino de crecimiento en la relación con Cristo. Siento que, para ellos, no se trataba tanto de un proceso de formación, sino de transformación y de encuentro. Así, la profesión religiosa es realmente una respuesta madura y vivida a Cristo y a su llamada concreta a sus corazones.
P. Sylvester, LC: ¿Cómo se da seguimiento a un joven alemán en el seminario de Madrid? ¿Cuál es su papel?
Yo acompaño a los jóvenes en los años antes de que den el paso. Ahí el enfoque del acompañamiento es en el discernimiento vocacional y en ofrecer itinerarios de maduración humana y cristiana. Una vez que dan el paso a España mi papel cambia, simplemente mantengo una relación de hermano mayor que se interesa por ellos y se hace presente de vez en cuando.

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