
Noviciado | El H. Luca hace sus primeros votos como religioso: “He conocido más íntimamente a Cristo y reafirmo mi vocación como legionario en el Regnum Christi”
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Tiene 22 años y nació en Bolzano, al norte de Italia. “Desde que conocí el ECYD entendí que aquello era mi lugar y creciendo descubrí que mi vocación es el Regnum Christi”, explica. Tras su profesión, continuará su camino formativo en el Colegio de Humanidades de los Legionarios de Cristo en Cheshire, Estados Unidos, donde cursará la etapa de humanidades.

¿Qué ha significado para Usted culminar estos dos años de noviciado y dar este paso tan importante de la primera profesión de votos?
Siento que se está cerrando un ciclo que para mí ha sido fundamental. En el noviciado es donde conocí más íntimamente a Cristo y ha sido en estos dos años de luchas y consolaciones de Dios, en los que pude reafirmar mi vocación como legionario en el Regnum Christi. Para mí, el Regnum Christi ha sido siempre una familia. Desde que conocí el ECYD entendí que aquello era mi lugar y creciendo descubrí que mi vocación es el Regnum Christi. Hoy, acabando el noviciado, siento que el Espíritu Santo me mueve a vivir dentro de esta familia como legionario, haciendo presente a Cristo en el corazón de los hombres. Este es el anhelo más grande que Dios ha puesto en mi corazón y que me motiva cada día. Ahora con la profesión religiosa siento que Dios quiere unirse más profundamente conmigo, ayudándome a entregarme completamente a Él y ser un signo de esperanza para todos los que no le conocen.
Durante el noviciado, ¿ha habido algún momento, experiencia o persona que haya sido especialmente decisiva para fortalecer su vocación?
El noviciado ha sido una etapa rica de experiencias profundas, podría mencionar muchos momentos en los que Dios quiso fortalecer mi vocación. La vida ordinaria en el noviciado ha sido en un principio un reto que después se transformó en gracia. La oportunidad de estar tanto tiempo en oración frente a Jesús Eucaristía es realmente lo que más purifica el corazón. En estos momentos me di cuenta que no todo depende de mí y que Dios quiere que me deje llevar por Él. Con esta actitud de abandono he descubierto la hermosura de la vida religiosa y el deseo verdadero de entrega a las almas.
Sin embargo, hubo varias experiencias puntuales que también han sido muy edificantes. Este año hemos ido a las ordenaciones sacerdotales a Roma y, como novicio, ha sido totalmente distinto. He vivido un sentido de unidad muy profundo. No estaba yendo a “unas ordenaciones sacerdotales”, sino que estaba acompañando a mis hermanos legionarios en oración hacia un nuevo inicio. Para mí, ha sido un tiempo de mucha reflexión sobre el misterio del sacerdocio y volver a entender que si estoy aquí hoy es simplemente por la misericordia que Jesús tiene conmigo. Él nunca se cansa de perdonarnos y por cuanto débiles nos sentimos Él decide manifestarse exactamente en esa debilidad.

¿Qué le han aportado el resto de vocaciones del Regnum Christi a lo largo de este tiempo de noviciado?
Como ya he dicho el Regnum Christi es para mí una familia y en el noviciado he tenido la oportunidad de estar presente en la vida de la sección, lo cual me ayudó mucho en redescubrir el valor de cada vocación al Regnum Christi. En mi proceso vocacional antes de entrar al noviciado, ha habido momentos en los que me di cuenta de lo importante que era la figura de las consagradas en mi vida, sobre todo como miembro del Regnum Christi. Hubo una consagrada que me ayudó mucho en mi discernimiento. Con su ejemplo y acompañamiento he descubierto la importancia de una figura femenina de consejo y apoyo en mi vida espiritual.
En mi año de colaborador y en estos dos años de noviciado, entendí lo importante que son las consagradas en el Regnum Christi no solo como guías y ejemplo sino también como hermanas con las cuales compartir el mismo carisma y una misma misión. Lo mismo es para los laicos consagrados, en cómo logran estar tan cerca a los laicos en su misma realidad y como testigos especiales de la vida en Cristo. Para mí, tener al H. Javier Bendek en la comunidad y conocer a varios consagrados aquí en España me ayudó mucho a redescubrir la profunda riqueza que hay detrás de esta hermosa vocación.
Además, aquí en España también es increíble la cantidad de laicos comprometidos que entregan su tiempo a Dios en el Regnum Christi, ellos son la sal que necesita esta tierra dando un testimonio vivo de su fe. Finalmente como legionario uno busca estar siempre a disposición de los demás y de manera única por el servicio de los sacramentos. También como religiosos creo que podemos aportar una riqueza única en el Regnum Christi.
En pocas palabras cada vocación es una maravilla del gran proyecto de Dios y cada uno de nosotros aporta algo de especial y único para todo el cuerpo. Cada vocación lleva consigo siempre una responsabilidad: la de entregar sus dones y talentos al servicio de los demás según su estado de vida.

Mirando hacia adelante, ¿qué esperan de la nueva etapa formativa que comienza y qué ilusiones o desafíos vislumbran en este camino hacia el sacerdocio?
Estoy muy emocionado de poder pasar a la siguiente etapa formativa, siento que el estudio de las humanidades va a hacer un momento privilegiado para acercarse más a la historia del hombre y conocer sus deseos más profundos. Si en el noviciado uno experimenta más profundamente a Dios, en la etapa de humanidades es el momento perfecto para conocer más profundamente al hombre. La vocación sacerdotal es una entrega a Dios y a los hombres, poder ir a los más profundos anhelos del corazón del hombre es algo que me apasiona para ayudar a las almas acercarse a Dios. Sin duda será un cambio muy fuerte de realidad, pero yo estoy muy tranquilo y en paz.
El cambio a una comunidad más grande es una oportunidad que me da ilusión para conocer a otros hermanos de mi generación, pero también es un reto más en aprender a ser hermano. Por eso creo que la etapa de humanidades, además de los estudios, podrá ayudarme mucho en la vivencia en comunidad. Finalmente soy consciente de que salgo de un tiempo privilegiado lleno de momentos con Jesús, pero hay en mí un deseo verdadero de transformar cada momento de mi vida en auténtica oración.

Si algún joven que siente inquietud vocacional le pidiera un consejo, desde su propia experiencia, ¿qué le diría?
Le diría que no tenga miedo de dar una oportunidad a Dios y que, al final, cualquiera que sea el proyecto que Dios tenga por él siempre nos deja libres y nos ama infinitamente. No hay que ponerse presión en estos procesos, sino saber escuchar lo que quiere nuestro corazón, porque es ahí donde Dios nos habla. Desde el principio de mi discernimiento vocacional he tenido siempre la certeza que cada vocación en sí es preciosa y que no existe ninguna mejor que otra, esto me dio siempre mucha paz y libertad porque supe que Dios siempre quiere lo mejor para mí. Con esta convicción y la apertura del corazón a la escucha del Espíritu Santo puedes estar seguro que Dios te irá mostrando el camino, sin prisa y con sus tiempos pero poco a poco irás descubriendo el cuadro completo.
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