
Nuevo libro sobre Teología del cuerpo | Entrevista | P. Jaime Rodríguez, L.C.: “El Señor no quiere limitar tu capacidad de amar, sino liberarla”
LomásRC
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Nacido en Madrid, antiguo alumno de Everest School Monteclaro y miembro del Regnum Christi antes de entrar al seminario, el P. Jaime Rodríguez, L.C., ha pasado más de veinte años en Roma, dedicándose a la formación y al estudio. Hoy trabaja en la Universidad Francisco de Vitoria, donde dirige un máster en Teología del cuerpo. “Muchos jóvenes han crecido sin un lenguaje que les ayude a comprender la belleza del lenguaje de su cuerpo”, afirma. Desde Regnum Christi Madrid acompaña la pastoral de jóvenes a través de cursos, ejercicios espirituales y formación universitaria.

¿Cómo nació tu interés por la Teología del cuerpo y desde cuándo trabajas en este ámbito?
Mi interés nació al descubrir cómo san Juan Pablo II ofrecía, a través de la Teología del cuerpo, un lenguaje capaz de unir fe, cuerpo y amor. Me impresionó ver que el Papa no hablaba solo de cuestiones de moral, sino del sentido mismo de ser persona, varón y mujer, creados para el don.
Llevo diez años profundizando en este ámbito, buscando unir la investigación filosófica y teológica con la perspectiva pastoral. He comprobado una y otra vez que la Teología del cuerpo no es solo un tema para estudiosos, sino un mensaje sanador y luminoso para todo el que se acerca a ella con el corazón abierto.
La Teología del cuerpo no contrapone virginidad y matrimonio, los ilumina mutuamente
¿Cuál fue la motivación para escribir este libro junto al P. Enrique Tapia?
El libro nació del deseo de traducir la Teología del cuerpo al lenguaje de hoy, de hacerlo cercano, comprensible y vital.
El P. Enrique Tapia aporta una gran hondura teológica y una sensibilidad espiritual fruto de su experiencia como formador y estudioso de san Juan de Ávila. Yo, por mi parte, quise aportar la mirada pastoral y existencial que nace del contacto frecuente con jóvenes y matrimonios.
Ambos compartimos la convicción de que es urgente decirle al mundo -con la palabra y con la vida-: es bueno que existas, estás bien hecho, tu cuerpo tiene sentido.

El libro aborda tanto la virginidad consagrada como el matrimonio. ¿Cómo se conjugan estos dos caminos dentro de la Teología del cuerpo?
La Teología del cuerpo no contrapone virginidad y matrimonio, sino que muestra cómo ambos expresan la misma vocación al amor.
El matrimonio es signo del amor esponsal de Cristo por la Iglesia; la virginidad consagrada lo anticipa de modo escatológico, mostrando que el amor humano se realiza plenamente en Dios.
En ese sentido, los dos caminos se iluminan mutuamente: la fidelidad de los esposos ayuda a comprender la entrega total de los consagrados, y la consagración ayuda a los esposos a recordar que su amor tiene un destino eterno.
Más que normas, los jóvenes necesitan una propuesta de sentido”
¿Qué aporta este libro a los jóvenes, a los matrimonios o a quienes están en discernimiento vocacional?
El libro busca ofrecer una mirada positiva y reconciliadora del cuerpo y del amor.
A los jóvenes, les dice que su deseo de amar y ser amados es una huella de Dios en sus vidas.
A los matrimonios, les recuerda que el amor cotidiano, con sus luces y sombras, es lugar de gracia y de santificación.
Y a quienes disciernen su vocación, les muestra que toda forma de vida cristiana nace del mismo amor originario: el don sincero de sí.

¿Cuáles son, en tu opinión, los principales desafíos que enfrentan los jóvenes hoy para vivir la afectividad y la sexualidad desde una perspectiva cristiana?
Creo que el gran desafío es reconciliar deseo y verdad. Vivimos en una cultura que exalta el deseo pero desconfía de la verdad, o que propone la libertad sin un sentido que la oriente.
Muchos jóvenes han crecido sin un lenguaje que les ayude a comprender el valor de su persona, la belleza del lenguaje de su cuerpo o la grandeza de un amor fiel, fecundo, libre y total.
Por eso, más que normas, necesitan una propuesta de sentido: descubrir que el Señor no quiere limitar su capacidad de amar, sino liberarla para que puedan amar de verdad.
El cuerpo no es un obstáculo para la vida espiritual, sino su sacramento”
¿Qué hace diferente este libro frente a otros que ya existen sobre la Teología del cuerpo?
Quizá su tono: accesible, existencial y esperanzador. No pretende ser un tratado, sino una guía que ayude a traducir la Teología del cuerpo a la vida real. Está escrito con un lenguaje que puede entender un joven, un matrimonio o un catequista.
Además, cada capítulo parte de preguntas muy humanas -sobre el cuerpo, el deseo, la vocación, el sufrimiento, el amor- y las ilumina desde la fe. No queríamos solo explicar ideas, sino ofrecer un camino interior, una experiencia de redescubrimiento de la propia dignidad.

¿Qué cita de san Juan Pablo II destacarías como clave para comprender la Teología del cuerpo?
Una que resume todo su pensamiento: “El cuerpo, de hecho, y solo él, es capaz de hacer visible lo que es invisible: lo espiritual y lo divino” (Audiencia general, 20 de febrero de 1980).
Esa frase contiene el corazón de la Teología del cuerpo: el cuerpo no es un obstáculo para la vida espiritual, sino su sacramento. En él se revela el misterio de Dios y el sentido del amor humano.

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