Semana Vocacional en Valencia | Carmen Fernández Blanco: “Todos tenemos una vocación, porque Dios tiene un sueño de amor para cada uno: nos quiere vivos, plenos, felices”

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“Todos tenemos vocación: esto significa que a toda edad Dios nos llama, sin importar la tarea específica, el estado civil o lo que hagamos”, explica Carmen Fernández Blanco, consagrada del Regnum Christi. Ella impartió una conferencia sobre la vocación al claustro de profesores de Cumbres School Valencia durante la Semana Vocacional celebrada del 13 al 19 de octubre, y participó en una mesa redonda de testimonios en la sección de jovenes. En esta entrevista nos comparte el valor de esta Semana y cómo debemos entender la cultura vocacional.

Carmen Fernández Blanco es consagrada del Regnum Christi desde hace 16 años. Durante este tiempo ha vivido su llamada en tres países -Estados Unidos, Francia y México-, y actualmente colabora en Cumbres School de Valencia. Natural de Madrid y la menor de cinco hermanos -dos de ellas también consagradas-, conoció el Regnum Christi a través del ECYD, donde descubrió su primera llamada a la amistad con Cristo. Hoy acompaña a jóvenes y adultos en su búsqueda vocacional y se prepara para iniciar un máster en Doctrina Social de la Iglesia.

 

Una chica de la sección de jóvenes con la pulsera que se entregó durante la semana vocacional y que recuerda que todos tenemos vocación
Una chica de la sección de jóvenes con la pulsera que se entregó durante la semana vocacional y que recuerda que todos tenemos vocación.

 

¿Cuál es el propósito de esta Semana Vocacional en Valencia? ¿Qué resultados se esperan de esta semana en la familia Regnum Christi?

La semana vocacional es más que una tradición en nuestros colegios o secciones. Con la semana vocacional buscamos hacer visible la verdad de que todos tenemos vocación, despertar la conciencia de que el Señor nos llama a todos, que tiene un sueño de amor para cada uno. Si al menos un joven, un alumno o un profesor durante esta semana llega a pensar o a decirse “gracias por llamarme a la vida”, o “¡qué alegría que hoy he podido darme a alguien, ser para alguien!” o “¿a qué me llamas hoy?”, pues eso ya es un buen fruto, una semilla vocacional que el Señor hará germinar.

La vocación tiene que ver primero con el ser, con vivir y estar con el Señor

Al hablar de vocación se cree que solamente hablamos de sacerdotes y consagradas, pero también está la vocación al matrimonio. ¿Cómo se abordan las diversas vocaciones dentro de la Iglesia en esta semana?

Al pensar en vocación, muchas veces la cabeza se nos va a lo que se llaman “vocaciones específicas”: sacerdocio, vida de consagración, matrimonio… Pero si todos tenemos vocación, esto significa que a toda edad Dios nos llama, sin importar la tarea específica, el estado civil o lo que hagamos. La vocación tiene que ver primero con el “ser”, con vivir, con estar con el Señor, con responderle de la manera única que sólo cada uno puede hacer. Por lo tanto, todos -y todos incluye niños, adolescentes, solteros, separados, casados, consagrados- tenemos una vocación específica en la Iglesia.

 

Miembros de las diferentes vocaciones del Regnum Christi en una mesa redonda de testimonios durante la semana vocacional
Miembros de las diferentes vocaciones del Regnum Christi en una mesa redonda de testimonios durante la semana vocacional: la consagrada Carmen Fernandez Blanco, el legionario Sebastián Rodríguez y el matrimonio compuesto por Javer y Marilys.

 

¿Las personas identificamos la vocación como una llamada a un estado de vida, pero descubrimos que hay una llamada primero a la vida por parte de Dios y a una vida plena y feliz con Él?

¡Confío en que sí lo descubramos! Esta primera llamada a la vida y a la dicha es el punto de partida, e incluso de llegada, de todo camino vocacional. Toda llamada de Dios es una expresión de su amor, que nos quiere vivos, plenos, felices. Y esto es cierto de esa infinidad de pequeñas llamadas del día a día que Él nos susurra a través de las circunstancias: “quiero que vivas, que disfrutes tu vida, que seas pleno recibiendo mi don y entregándote como don”.

Toda llamada de Dios es una expresión de su amor, que nos quiere vivos y felices

¿Qué papel juega la oración en el proceso vocacional?

La oración es un medio privilegiado para escuchar al Señor y, por lo tanto, para percibir y discernir su llamada. Sin la oración nos será difícil distinguir la voz de Dios en otros aspectos de la vida. La oración necesita interioridad y a la vez la nutre.

 

¿Cómo descubriste cuál era tu vocación dentro de la Iglesia?

¡Yo diría que mi primera llamada fue la invitación de Jesús a incorporarme al ECYD! Sentía en mi corazón que quería ser amiga de Jesús y de las demás, quería ser su apóstol, sin miedo a compartirlo con otros, y para eso me ayudó mucho el ejemplo de las colabs ECYD y de las responsables del campamento de Gredos.

 

Más tarde sí recibí la llamada a ser consagrada en el Regnum Christi. Sin embargo, descubrir la propia vocación en la Iglesia supone también descubrir qué dones y talentos nos ha dado Dios para servir aquí y ahora, y esto es un proceso de toda la vida, no solo de “una vez en la vida”.

 

 

¿Qué les recomendarías a aquellas personas que dicen aún no haber encontrado su vocación dentro de la Iglesia?

Les invitaría a preguntarle a Jesús “¿para quién soy?”, porque nuestra plenitud está en la entrega a los demás. Esto se puede concretar en buscar alguna oportunidad de darse a sí mismos en algún tipo de apostolado o servicio eclesial (catequesis, servicio a los pobres, educación…), pues es también en la experiencia de entrega que podemos encontrar esa alegría profunda que el Señor nos regala al dar, y que llena de sentido la vida.

La oración es el medio privilegiado para escuchar al Señor

Durante estos días habéis organizado diversas actividades: testimonios, oración, adoración eucarística y mensajes diarios a través de WhatsApp. ¿Qué acogida han tenido y cómo ayudan a crear una auténtica cultura vocacional?

Creo que como localidad estos medios nos han ayudado para vivir la semana vocacional al unísono, sabiendo que todos estábamos profundizando en este tema con diversos medios y en distintos foros. Esto también permite que toda la familia espiritual presente en la localidad se pueda involucrar y participar en las actividades propuestas. En cuanto a la cultura vocacional, confío en que esta semana nos haya ayudado a practicar un cierto “lenguaje vocacional”, y que lo podamos seguir utilizando a partir de ahora, pues el lenguaje es expresión de la cultura, y a la vez la renueva.

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