
Un año después de la DANA, la Fundación Altius sigue presente en Valencia acompañando a los afectados
LomásRC
La Fundación Altius, obra social del Regnum Christi, fue una de las primeras entidades en movilizarse tras las inundaciones de 2024. Doce meses después, su equipo sigue trabajando en las zonas más afectadas, prestando atención integral a las familias desde su centro multidisciplinar en Benetúser. Además, prepara la apertura de una escuela de oficios para favorecer la inserción laboral de jóvenes en el proceso de reconstrucción.
No nos hemos ido
Antonio, educador de familia e infancia de la Fundación Altius en Valencia, explica que “una vez superadas las necesidades urgentes, el foco está en el acompañamiento psicosocial”. Añade que han “creado grupos con necesidades específicas y actividades que fomentan el apoyo mutuo y la integración comunitaria”, y subraya que “es importante que sepan que no nos hemos ido”.
Más adelante comenta: “Nos hemos dedicado durante este año a acompañar, a detectar necesidades y ver posibles soluciones a nivel de recursos y apoyo en general. He volcado mi experiencia en Altius Valencia en el desarrollo social, en la acción directa de apoyo. En Benetúser actuamos muy cerca de la gente, tenemos un local en el que ponemos el foco en el acompañamiento psicosocial”.

Historias que resisten: el valor de la ayuda y la comunidad
Entre las muchas personas que recibieron ayuda, Natasha, vecina de Benetússer, recuerda aquel día como el inicio de un año interminable. “Fueron jornadas de limpieza sin fin. Cerré mi negocio y todavía no he podido recuperarlo. Gracias a Altius tuve apoyo desde el primer momento: limpieza, alimentos, acompañamiento. Sin ellos, habría sido imposible”. Vive junto al barranco y confiesa que aún siente miedo cada vez que llueve: “No estamos preparados. Hay casas sin reformar, ascensores y garajes inutilizados. Lo que más necesitamos ahora es apoyo psicológico y material, sobre todo para la gente mayor”.
En Paiporta, Gabriel se convirtió en un referente del voluntariado de Altius tras perder su propio negocio. “Durante la primera fase no había supermercados ni transporte; conseguir agua o alimentos era una emergencia real y pusimos en marcha un pequeño economato gratuito en Paiporta. También gestionamos donaciones de materiales, mobiliario y electrodomésticos. Un año después, muchas familias aún no pueden volver a sus casas. Nos falta mano de obra y apoyo psicológico”.
También en Paiporta, Florica, hoy integrante del equipo de voluntarios de Altius, coordina la detección de necesidades en la zona. “Había familias que literalmente no tenían nada. Acogí a dos amigas que lo habían perdido todo. Eso me empujó a ayudar. Hoy lo que más se necesita es apoyo psicológico, especialmente para los niños. Hay personas que todavía no se atreven a salir cuando llueve”.
Por su parte, Lydia, voluntaria de Altius durante todo el año, describe la experiencia como intensa y esperanzadora: “Ha sido muy satisfactorio ayudar, pero la gente necesita saber que esta ayuda continuará. Hay que mantener el apoyo psicológico, fomentar actividades para los niños y asegurar que nadie se quede atrás”.
La presencia que reconstruye vínculos
Pese a las dificultades, el espíritu de colaboración sigue siendo el motor de la recuperación. Para la Fundación Altius, la reconstrucción no es solo material, sino también emocional y comunitaria. Como concluye Antonio, “todavía se nota el daño interno, la sensación de desorientación. La prioridad ahora es crear vínculos de apoyo y devolver la confianza”.
Un año después, el compromiso de Altius -obra social del Regnum Christi- permanece firme: acompañar, reconstruir y devolver esperanza allí donde el agua dejó huella.
Con información de la Fundación Altius
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